Polimerización

Las moléculas monoméricas pueden polimerizar cuando se rompen enlaces moleculares saturados. De la molécula en cuestión, surge un radical. Los radicales son altamente reactivos, es decir, buscan lo antes posible un ligando para volver a saturar el enlace abierto. Si hay muchos otros radicales el entorno de dicho radical, existe una alta probabilidad de que encuentre uno para unirse y formar una molécula más pesada, que ya no será un monómero.  Estas moléculas más pesadas también pueden aparecer en forma de radicales y reaccionar con otros radicales pesados. A menudo, el enlace libre de un radical es un enlace de carbono. Dos enlaces de carbono libres pueden unirse con gran facilidad y saturarse mutuamente; esto puede suceder a través de un enlace simple o doble. Las moléculas que surgen de este proceso, de mayor tamaño, pueden volver a formar radicales, a los que pueden añadirse nuevos enlaces de carbono; cuando esto sucede, se generan polímeros con, en principio, cualquier número de enlaces de carbono.
En reacciones de polimerización selectivas, puede limitarse la longitud de cadena media agregando captadores de radicales a la mezcla de reacción. Se trata de moléculas cuyos radicales también se añaden con suma facilidad a los enlaces de carbono libres y forman enlaces estables. Este proceso recibe el nombre de terminación de cadena. La división de enlaces moleculares para formar radicales puede desencadenarse, sobre todo, por radiación de gran energía. En un plasma, se genera radiación UV de alta energía, que se encarga de que, además de iones y moléculas, surjan radicales en la mezcla de plasma y gas. En consecuencia, el plasma resulta muy útil para desencadenar reacciones de polimerización. En ello se basa el comportamiento de la polimerización por plasma.

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