Aumento de la rugosidad de superficies

Principalmente, se aumenta la rugosidad de las superficies para lograr una ampliación de la superficie y, con ello, mejorar la adhesión de los recubrimientos posteriores y de los materiales de pegado. Durante el aumento de la rugosidad, se eliminan al mismo tiempo las capas superficiales que actúan a modo de capa separadora.
El aumento de la rugosidad de las superficies constituye una aplicación clásica para los procedimientos mecánicos; sobre todo, lijado y chorros de arena. En los procedimientos mecánicos de aumento de la rugosidad, puede resultar problemática la eliminación completa de restos de lijado (polvo de lijado), lo que, a su vez, empobrece la adhesión de los recubrimientos.
En parte, también resulta posible aumentar la rugosidad de la superficie mediante un procedimiento de grabado químico en húmedo. Las superficies pueden aumentar su rugosidad en el plasma de baja presión, por medio de grabado con plasma. Representan un método especialmente eficaz los microchorros de arena, a través del bombardeo de iones en el plasma de argón (Ar). Este procedimiento también se denomina grabado iónico o grabado físico, ya que las reacciones químicas no tienen trascendencia en este método. Los microchorros de arena funcionan en prácticamente todas las superficies (no son selectivos) y son extremadamente anisotrópicos. Como en el procedimiento mecánico de aumento de la rugosidad, los microchorros de arena también eliminan sustancias contaminantes. Aunque la rugosidad superficial habitual de los microchorros de arena por grabado físico se sitúa por debajo de 1 µm, se logran ampliaciones de la superficie comparables o incluso superiores a las de los procedimientos mecánicos.

 

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